Factores desencadenantes

La causa de la fibromialgia no se conoce, pero sabemos que algunos acontecimientos que ocurren en la vida de las personas son capaces de desencadenar el comienzo de la enfermedad o los brotes de reagudización de la misma. A estos acontecimientos los llamamos factores desencadenantes, pero no son la causa de la misma, tiene que haber algo más.

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Cansancio, dolor, depresión y alteraciones del sueño

Por estos síntomas pensarán que les estoy hablando de la fibromialgia. Pues no, estoy hablando de la artritis reumatoide, una enfermedad reumática inflamatoria crónica que afecta a las articulaciones.

Todos estos síntomas los tiene también una persona con artritis reumatoide y, como cabría esperar, son los responsables en buena medida de la mala calidad de vida de muchas de estas personas.

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Intolerancias y alergias alimentarias

Cuando alguien recurre a uno de esos test comerciales que hay para detectar intolerancias o alergias alimentarias, lejos de resolver un problema comienza a experimentar una serie de perjuicios que ni se había imaginado antes. Para empezar, se ha gastado entre 200 y 300 euros en algo que no le va a producir ningún beneficio.

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El tratamiento con fármacos

Hasta ahora, hemos hablado solo de los fármacos que no deben tomarse (pinchar) o de las precauciones que debemos tener a la hora de administrar fármacos a las personas con fibromialgia (pinchar). Pero no hemos dicho mucho sobre los fármacos que hay que utilizar, ni con cuál empezar o cómo hay que seguir después del fracaso de la primera opción.

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Con tantas emociones, mala época para el paciente con fibromialgia

En alguna parte he leído que la fibromialgia es la enfermedad de las emociones. Personalmente, creo que es mucho más que eso, aunque el protagonismo que tienen las emociones en esta enfermedad es realmente importante y haya que tenerlas siempre muy presentes.

Las personas con fibromialgia me dicen con frecuencia que cualquier emoción que sienten, sea positiva –como por ejemplo, reunirse con un hijo al que no ven desde hace tiempo– o negativa –como la enfermedad de un ser querido–, les ocasiona posteriormente un aumento del dolor, el cansancio o el insomnio que les dura varias semanas.

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“Están todas locas”

Desgraciadamente, esta frase se oye con demasiada frecuencia cuando se habla de la mujer con fibromialgia, tanto en el entorno sanitario como en el de su vida personal.

Lo primero que hay que decir es que esta frase no es un diagnóstico sino un desprecio hacia la mujer que padece esta enfermedad, y esto es totalmente inadmisible.

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Las trampas del tratamiento para el tiroides

El tratamiento sustitutivo con hormona tiroidea es bastante frecuente entre la población general. De hecho, los fármacos con hormona tiroidea son uno de los más vendidos de toda la farmacopea a nivel mundial.

Pero es que, entre las pacientes con fibromialgia es todavía más frecuente y hasta un 8 % de ellas reciben tratamiento con hormonas tiroideas para tratar supuestos hipotiroidismos.

Hasta hace poco tiempo no existía un buen criterio de tratamiento y en cuanto se sospechaba que pudiera haber un hipotiroidismo se iniciaba rápidamente el tratamiento sustitutivo a base de hormona tiroidea. A esto se le ha llamado hipotiroidismo subclínico porque no tiene síntomas pero, aun así, parece que hay una necesidad de dar tratamiento (esto no deja de sorprender porque entonces, ¿qué estamos tratando en realidad?)

Pues bien, hoy día sabemos que hasta un 33% de estos pacientes no precisa tratamiento porque no les va a producir ningún beneficio y, por otra parte, no hacer el tratamiento tampoco les va a perjudicar. En otras palabras, es inútil hacer el tratamiento.

Aunque el tratamiento hormonal no produjera una mejoría de los síntomas, no era un problema grave porque se pensaba que no había efectos secundarios importantes asociados con la medicación. Pero aquí está la primera trampa: una vez comenzado el tratamiento con hormona tiroidea, el tiroides se hace perezoso y no responde tan bien como antes, de manera que cuando se intenta suspender el aporte hormonal el paciente entra en insuficiencia y empieza a sentirse mal. Es como si se produjera una dependencia de la hormona.

La consecuencia de esta situación es que ningún médico se atreve a suspender el fármaco y tenemos entonces un paciente con tratamiento sustitutivo de por vida complicando la polifarmacia que tienen muchos enfermos. Esto también se debería revisar en breve y ver la posibilidad de suspender estos tratamientos.

Recientemente, gracias a la información que se obtiene de las potentes bases de datos con miles de pacientes tratados, se ha comprobado que el tratamiento con hormona tiroidea no es tan seguro como se pensaba.

En la reunión anual 2019 de la Academia americana de enfermedades del tiroides, se ha visto que un 10% de los pacientes tratados con hormona tiroidea hacen una fibrilación auricular y hasta un 2,4% llegan a presentar accidentes vasculares cerebrales o trombosis. Estos porcentajes son demasiado elevados si tenemos en cuenta que es un tratamiento innecesario que se podía haber evitado. Esta es la segunda trampa del tratamiento sustitutivo con hormona tiroidea, y en esta ocasión, con graves consecuencias para algunos de los pacientes.