Afrontar la fibromialgia

 

 

(En este artículo, el Prof. Vallejo explica la importancia de un afrontamiento correcto de la fibromialgia)

Que la fibromialgia altera la vida personal, familiar, social, laboral, etc., es una obviedad. Y esto ocurre con independencia de que se tomen todas las medidas médicas apropiadas para su tratamiento. Así que tenemos que vivir con ella. Es un hecho. Cómo afrontemos este hecho va a tener implicaciones muy importantes.

Podemos fingir que no tenemos fibromialgia, rechazarla, negarla. Esto es algo que se hace con las cosas desagradables y que preferimos ignorar. A veces es una válvula de escape pero es un mal negocio a la larga. No podemos cerrar los ojos ante las limitaciones, pocas o muchas, que la enfermedad nos impone. Intentar ocultarlas no es la solución. Además, este intento por ocultar el malestar lo hace más fuerte.

De acuerdo, reconozco que tengo limitaciones y problemas y estoy dispuesta a aceptarlo.

Estupendo!, es imprescindible reconocer la realidad para adaptarse mejor a ella.

Pero ¿qué puedo hacer yo?, yo no soy médico.

Usted puede hacer mucho, siguiendo las instrucciones de su médico, pero además su actitud ante la enfermedad va a hacer que ésta se haga más llevadera o más insufrible.

Puede, por ejemplo, tratar de realizar la mayor parte de sus actividades importantes, siempre que no sea una tarea excesiva, buscando aquellos momentos en que se encuentre mejor, en lugar de reducir drásticamente su actividad o esperar a encontrase mejor para hacer tal o cual actividad. Si nos forzamos un poco en realizar nuestras actividades ordinarias contribuimos a mejorar nuestra resistencia a la enfermedad y a potenciar los mecanismos naturales que reducen el dolor y el malestar.

Adoptar esta actitud es afrontar la fibromialgia de un modo activo, tomando en la medida de lo posible las riendas de nuestra vida, naturalmente siempre con las limitaciones de la enfermedad, pero no sucumbiendo a ella.

Es verdad que en ocasiones se tiene la tentación de rendirse, de dejarse llevar, de clamar por una pastilla que resuelva el problema de forma definitiva. Es como una rabieta, el enfado por padecer una enfermedad que no tiene una fácil solución. Tomar este camino es humano pero inútil. Nuestros enfados no van a mejorar nuestra situación y sí nos van a incapacitar más.

Esta forma de afrontamiento pasiva descansa en los demás, en los médicos, en la ciencia, etc., y no es buena. Y no lo es porque confiemos en la ciencia, que continua trabajando para aliviar nuestra enfermedad, sino porque nosotros renunciamos a asumir nuestra parte, que no es otra que renunciar a perder totalmente las riendas de nuestra vida.

Tomar una postura activa en las actividades ordinarias, proyectos, relaciones personales, sociales, etc., es independiente de los tratamientos de la fibromialgia. Ello no va hacer que la fibromialgia desaparezca, pero sí va a lograr lo que ninguna medicación puede hacer: que se implique en el problema de la enfermedad y reduzca el impacto negativo que tiene en su vida.

Usted tiene cosas que hacer para ayudarse que la medicación no puede lograr. Todo lo que haga, también su actividad, será útil para reducir el impacto de la enfermedad.

         

Prof. Miguel Ángel Vallejo Pareja

Psicólogo y Catedrático de Terapia Cognitivo Conductual de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), Madrid.

2 comentarios en “Afrontar la fibromialgia

  1. Buenos consejos para la gente que ha sido diagnosticada a tiempo. Pero que vamos a hacer las que llevavamos muchos años con el avance de la enfermedad, – o debería decir síndrome, antes de tener un diagnóstico? Como hacer actividades cuando uno no es capaz de salir de la cama/sofa más que una vez por semana o cuando la fatiga ya es tan avanzada que uno apenas puede asearse y mucho menos hacer todas las tareas de casa o cuando uno es tan sensible a los efectos secundarios de los fármacos, – que en muchos casos no hacen efecto?

  2. Buenos días,
    estoy convencida de que lo que dice el Dr. Vallejo es cierto. Lo he experimentado.
    Creo que en cualquier situación de enfermedad los enfermos tenemos que confiar en los médicos, y… seguir buscando por nuestra cuenta soluciones para nuestra vida.
    La sensación de que estás haciendo algo para sanar, o mejorar, te da las riendas.
    Es verdad que no somos médicos, pero podemos estar informados, podemos leer estudios que se han publicado, podemos y debemos estar informados de avances sobre la enfermedad y el dolor.
    Esto hace que no recaiga todo en un sistema sanitario que es estupendo, para mi de lo mejor del mundo. Pero, muy deficiente en investigación de enfermedades raras, y mucho más deficiente en médicos que tengan tiempo, o quieran salir de su zona de confort, y se lancen a estudiar otras cosas.

    Hay miles de estudios sobre el dolor, y las formas en que las personas podamos hacernos amigos de él. Estudios científicos, probados. Estudios donde se enseña a las personas a conocer, cómo funciona el dolor, y qué se puede hacer para mejorarlo.

    Y no hacen falta estudios muy científicos, que los hay, y se ponen en marcha, muchos en los hospitales de Estados Unidos. Claro privados.
    Se sabe de sobra por ejemplo, que la meditación, es básica para relajar nuestra mente, y por experiencia digo, que sabiendo relajarte el dolor pasa de 10 a 6 ó a 5 casi inmediatamente. No cura, pero tu mente funciona mejor, y no sólo tiene beneficios para bajar el rango de dolor, sino para otras muchas cosas absolutamente necesarias para una persona sana… imaginen para una persona enferma.
    Y como la meditación tantas otras cosas, tan denostadas hoy por los científicos, que no curan, pero nos ayudan a llevar ésta y otras enfermedades.

    Por ejemplo, nosotros podemos controlar lo que comemos. ” somos lo que comemos,
    decía aquel.
    Y sí, sin exagerar somos lo que comemos. Y ¿ Cuántos médicos de hoy en día te hablan o saben de la importancia de nutrirnos bien?
    ¿Cuántos saben de lo que hablas, cuando les dices que quieres suplementar tu alimentación con Q-10. o tomar D-ribosa, enzimas digestivas, omega-3, cúrcuma, magnesio, vit. K, etc.?
    ¿Cuántos te hablan de la importancia de uno o dos días de ayuno al mes, o pequeños ayunos?
    ¿Cuántos te dicen, que el azúcar, la sal, los hidratos de carbono refinados y las carnes rojas, deberían evitarse o al menos consumirse muy poco? ¿ Cuántos te envían a un especialista en nutrición o a un endocrino?
    En mi experiencia, muy pocos, o ninguno. He tenido que ir de un lado para otro estudiando, y preguntando.

    Si les preguntas, o bien no saben, o bien te dicen que son tonterías y que no sirve para nada.
    Y es una pena, porque a nadie se le escapa hoy, que la alimentación es imprescindible para estar bien. Y además es algo que NOSOTROS PODEMOS HACER POR NOSOTROS. ES BARATO, Y ACCESIBLE A TODOS, COMER BIEN, COMER SANO.
    Y comer sano para un enfermo de fibromialgia no es lo mismo que para una persona sana, por esto, necesitamos ayuda y dirección.
    Lo mismo para suplementos, no deberíamos tener que estudiar nosotros, y hacer de conejillos de experimentación, sino que estaría muy bien, que nos indicarán los que “que saben”, los médicos, qué suplementos, y en qué cantidades, y si no saben, no pasa nada, poder hacer el camino juntos estaría muy bien.

    Hay estudios muy primarios, lo sé, pero los hay, sobre todo esto. ( VEASÉ EL NÚMERO 225 Y 226, DE LA REVISTA DISCOVERY SALUD. ” las mitocondrias generan e 95% de la energía que utilizamos). Parece ser que las personas con fibromialgia tenemos un fallo en la síntesis del ATP.

    Bien, esto no tenemos por qué saberlo nosotros, y mucho menos entenderlo. Pero toda esta búsqueda, y aquí me uno al artículo del Dr. Vallejo, nos hace tener cierto control sobre esta enfermedad. Es decir, YO SI PUEDO HACER ALGO.
    Pero incluso para lo que yo puedo hacer, también necesito dirección. Ya sea de psicólogos, nutricionistas, fisioterapeutas, masajistas, profesores de meditación, de asociaciones de enfermos que nos ayuden con temas administrativos y laborales, y por supuesto de nuestro médico reumatólogo.
    El conocimiento me da fuerzas.

    Desde aquí voy a decir que en la Paz, la Dra. Palau, dirige un curso de mindfullness para la enfermedad, y el dolor, que a mí me ayudó muchísimo. Ahí queda para quién lo necesite. Es siquiatra y está en el unidad del dolor.

    Y algo para mi difícil de entender y cómo en Madrid no hay una unidad especializada en esta enfermedad, una unidad de investigación, con diferentes profesionales.
    Y tampoco sé que se está haciendo por parte de los profesionales que saben sobre esta enfermedad, para hacer que se nos reconozca desde la Administración un grado de invalidez que nos ayude a nivel laboral.

    Y para que no parezca que no valoro lo que hacen los profesionales de la salud, desde aquí mi gratitud a todos los que se implican con sus enfermos , a los que caminan junto a ellos, a.y a los que no dejan de investigar y estudiar con la mente abierta.

    Un saludo a todos,
    Marta M. Ocampo

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