En alguna parte he leído que la fibromialgia es la enfermedad de las emociones. Personalmente, creo que es mucho más que eso, aunque el protagonismo que tienen las emociones en esta enfermedad es realmente importante y haya que tenerlas siempre muy presentes.

Las personas con fibromialgia me dicen con frecuencia que cualquier emoción que sienten, sea positiva –como por ejemplo, reunirse con un hijo al que no ven desde hace tiempo– o negativa –como la enfermedad de un ser querido–, les ocasiona posteriormente un aumento del dolor, el cansancio o el insomnio que les dura varias semanas.

En el caso de una emoción negativa, este aumento de los síntomas podría entenderse con más facilidad por la sobrecarga que supone el estrés añadido.

Pero, ¿y en el caso de una emoción positiva con la que se ha disfrutado y sido feliz?, ¿por qué ocurre lo mismo? La explicación la podemos encontrar si tenemos en cuenta los mecanismos de procesamiento de las emociones.

Las emociones las fabricamos en nuestro cerebro con la información de los estímulos que nos llegan del exterior. Por diversas vías llegan a los centros nerviosos y a la corteza cerebral, que es la parte consciente del cerebro, y es allí donde se elaboran las emociones que sentimos, tanto las positivas como las negativas.

Para que esto ocurra, es necesario que todas las estructuras del entramado cerebral estén intactas y que funcionen correctamente. Las vías, los núcleos nerviosos, las conexiones entre ellos, los neurotransmisores, las células nerviosas, etc., deben funcionar dentro de la normalidad para conseguir que el procesamiento de cualquier estímulo o emoción sea el adecuado.

Si esto no ocurre así, y hay algo que no funciona correctamente –por ejemplo, el déficit de un neurotransmisor o la presencia de cualquier substancia excitadorase produce una alteración durante el procesamiento del estímulo que trae como consecuencia la aparición de los síntomas referidos anteriormente.

Por otra parte, las emociones interfieren con otras actividades cerebrales que requieren toda nuestra atención. De esta forma, cuando estamos viviendo una situación  emocional intensa los procesos de atención, memoria, concentración, etc., se ven también comprometidos y se producen las alteraciones de la esfera cognitiva tan frecuentes en los pacientes con fibromialgia.

Algo parecido ocurre con el dolor, que a través de sus vías específicas llega a otros centros nerviosos donde se procesa el estímulo doloroso produciendo la sensación de dolor.

Con respecto al dolor crónico, lo tenemos bastante más claro porque hay ya muchas evidencias científicas y estudios experimentales que han ido poniendo de manifiesto varias alteraciones que explicarían satisfactoriamente la existencia del dolor crónico. En la actualidad, incluso, disponemos de fármacos y otras medidas terapéuticas que mejoran el funcionamiento de estas estructuras y resultan parcialmente eficaces en el control del dolor. También vamos conociendo dónde hay que actuar para que en un futuro próximo podamos controlar el dolor con mayor eficacia.

Pero con las emociones, la situación no es tan evidente, quizás porque sea más difícil definirlas, o haya más dificultades para medirlas, o tengamos menos estudios experimentales o, simplemente, porque son mucho más complejas que el dolor. Sea como fuere, sabemos menos acerca de los mecanismos de las emociones pero se podría inferir que las emociones tienen unas vías y unos mecanismos parecidos a los del dolor y que también necesitan que haya una integridad de todas las estructuras involucradas para su correcto procesamiento.

Hay que decir que no existen buenos fármacos para el control de las emociones. Los que hay disponibles, disminuyen la intensidad de las emociones a base de sedar al paciente, pero tienen muchos efectos secundarios indeseables. En la actualidad, la mejor manera de controlar las emociones es aprender a gestionarlas adecuadamente mediante programas de entrenamiento específico.

Por cierto, todas las alteraciones que hemos descrito que ocurren en el entramado del sistema nervioso y que trae como consecuencia la aparición de todos estos síntomas, es lo que recientemente se está llamando sensibilización central. Esto lo hemos tratado ya en otro artículo de este blog que puedes visitar.