¿Consulta pública o privada?

El Dr. Cayetano Alegre de Miquel nos explica las ventajas e inconvenientes de la medicina en el sector público o en el privado.

Taxativamente, la calidad asistencial, NO depende del sistema de financiación. La calidad asistencial depende exclusivamente de la “calidad” del personal sanitario que le atienda.

Cuando hablo de “personal sanitario”, quiero decir que puede ser perfectamente atendida por un psicólog@, por un enfermer@ o un fisioterapeuta y también, como no, por un médico.

Los requerimientos de la persona que le atienda han de ser varios:

1.- Conocimiento del proceso: Amplio conocimiento de las posibles causas que pueden desencadenarlo, de la diversa sintomatología que puede presentar, de los múltiples diagnósticos diferenciales, capacidad para interrogar y conocer el entorno del paciente que puede agravar o impedir mejorar y de los tratamientos, tanto de los que tienen cierta eficacia como los que no y de los que son perjudiciales o inútiles y gravosos.

2.- Empatía: el paciente ha de sentirse comprendido, de que se le escucha, de que se realiza el mayor esfuerzo posible para mejorarlo, que no se le quiere “vender el producto”, sentir seguridad y confianza en la persona que le asiste.

Empatía también con la familia, la enfermedad afecta a todos los de casa y estos deben tener confianza y acceso al técnico que lleva a su familiar.

3.- Tiempo: para escuchar, para preguntar, para explicarse, tanto por parte del paciente como por parte del sanitari@ o para la familia.

4.- Medios: evidentemente técnicos, acceso a las pruebas complementarias necesarias en un tiempo adecuado, especialistas de las diversas áreas implicadas: reumatología, psicología, fisioterapia, enfermería, digestivo, ginecología, pediatría, neurología, internista, asistente social, médicos del trabajo, forense y abogados. En mi opinión, no es necesario un departamento que reúna a todos ellos, sino que el encargado de la atención tenga una cartera de profesionales conocedores en profundidad de la enfermedad.

¿La persona, médico o técnico, que le atiende a usted, reúne estas condiciones?

  • Si es así, no se mueva, no busque más, manténgase en control con este profesional, ha encontrado usted un tesoro.

  • No, no lo encontré, ¿dónde lo busco? ¿un médico privado sería mejor?

Podríamos clasificar la asistencia médica en nuestro país en tres modalidades: pública, privada y la de mutualidades médicas.

Aún podríamos añadir otros tipos: la gratuita por amistad, la gratuita por entidades sin ánimos de lucro, la medicina de empresa y seguro que hay otras como al amigo que le preguntas  durante una cena, pero nos ceñiremos a las tres primeras.

La pública está totalmente financiada por la seguridad social  que todos contribuimos a financiar.

Nos oferta la asistencia médica, las pruebas complementarias y los tratamientos farmacológicos admitidos; no oferta tratamientos alternativos como la acupuntura, fármacos complementarios como suplementos nutricionales; no cubre tampoco la actividad física orientada y reglada y, lo más importante, tampoco cubre una psicoterapia a largo plazo con sesiones semanales de forma indefinida.

En esta situación el paciente no es del médico sino de la institución que es la que dominara la situación: cambios de médico, tiempos de visitas, dónde asistir cada una de las enfermedades, quién se responsabiliza de ellas, es decir, que el paciente tiene pocas posibilidades de elección y se ha de someter al organigrama.

Las entidades de seguro libre (ESL) o mutuas es un tipo de medicina que podríamos llamar semiprivado. El paciente no paga al profesional sino a su ESL y esta abona al que le ha atendido una cantidad normalmente muy pequeña lo cual condiciona la asistencia.

Cada profesional se autorregulará, esto significa que el paciente podrá escoger el médico dentro de un listado más o menos limitado, y que el médico dedicará más o menos esfuerzo y tiempo en la atención del paciente.

Si cumple o no las 4 características descritas al principio dependerá del profesional y no de la ESL. Así pues, la asistencia semiprivada nos ofrece mayor posibilidad de elección de profesional, menos cambios asistenciales, mejor acceso, más directo y rápido al profesional escogido. También nos da la mayoría de medios técnicos, pero no tanto como la pública, algunas pruebas necesitan la conformidad de la ESL, y no todas las ESLs son iguales, en unas entran tratamientos alternativos y atención psicológica, en otras no.

No cubren tampoco los tratamientos farmacológicos.

Hay algunas ESL que son alternativa a la seguridad social y actúan como ella, cubriendo incluso los fármacos: las mutuas de los funcionarios, militares, jueces y alguna más.

La medicina privada es el propio paciente que escoge al profesional, sin el filtro previo de la empresa (seguridad social) o de la ESL.

Si el paciente ve, en la visita, que no cumple con las características mencionadas al principio puede cambiar sin ninguna limitación.

Tiene libertad de tiempo, el tiempo es parte del coste de la visita.

Tendrá acceso a todas las pruebas, fármacos o tratamientos que recomiende el profesional, pero cada acto, prueba o tratamiento, aumentará el coste de su asistencia por lo que el paciente muchas veces difiere las visitas o reduce los tratamientos o evita pruebas, siempre que no encuentre soporte para que esas cosas se las realicen en la pública o en su ESL, y esto puede llevar a un peor control.

A nivel legal, para defender una discapacidad, los tribunales de la seguridad social no acostumbran a aceptar los informes privados exigiendo los realizados por profesionales de su propia institución.

Si la demanda llega a tribunales de justicia, el profesional privado tiene tanta validez como el de la pública.

¿Dónde es mejor que me atiendan en la pública o en la privada?

En mi opinión tener un contacto, una historia abierta, un informe oficial de la pública es imprescindible.

La publica supone menos costes en general.

La atención en la privada, cuando la requieres, es más ágil y más inmediata, sin demoras, mayor acceso a las pruebas complementarias y tratamientos, pero el coste es considerable sobre todo cuando hablamos de una enfermedad crónica.

Dos consejos finales.

1.- Lo importante en la salud es quién te atiende y no el sistema económico.

2.- Escoge bien al que te va a asistir y no cambies.

Muchos de tu alrededor, por cariño, al verte sufrir, te van a insistir que vayas a este o a este otro “que es muy bueno, pues a mí me tratan allí y estoy muy contenta”. No hagas caso, escoge bien según las cuatro premisas indicadas y… Hay un refrán que dice “un médico cura, dos enredan y tres matan”, no cambies.

Dr. Cayetano Alegre de Miquel

Hospital Universitario Quiron-Dexeus

Ex-responsable del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario del Valle Hebron

Profesor de la Universidad Internacional de Cataluña (UIC)

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