“Están todas locas”

Desgraciadamente, esta frase se oye con demasiada frecuencia cuando se habla de la mujer con fibromialgia, tanto en el entorno sanitario como en el de su vida personal.

Lo primero que hay que decir es que esta frase no es un diagnóstico sino un desprecio hacia la mujer que padece esta enfermedad, y esto es totalmente inadmisible.

También se dice que las pacientes con fibromialgia tienen una personalidad especial. Pero el caso es que en todos los estudios que se han realizado nunca se ha podido demostrar que exista dicha personalidad, y se han hecho muchos estudios. Entre estas pacientes se observan los mismos rasgos de personalidad que entre cualquier persona sin fibromialgia.

Ya vimos en otro artículo de este blog que la fibromialgia no es una enfermedad psiquiátrica y que los propios psiquiatras tampoco la consideran como una de sus enfermedades, aunque muchas de las pacientes lleguen a tener problemas de ansiedad o depresión.

En un estudio que hicimos hace ya algunos años, pudimos comprobar que los fármacos para tratar la ansiedad o la depresión empiezan a administrarse cuando la paciente lleva ya varios años de evolución indicando claramente que estos síntomas aparecen como consecuencia de la enfermedad y no al principio de la misma como cabría esperar en el caso de que fueran la causa de la enfermedad.

Algunos dicen que los pacientes con fibromialgia son personas conflictivas. En este sentido, es necesario aclarar que una enfermedad crónica, que limita y modifica de manera importante la vida del paciente, en algunos casos puede producir un deterioro de su personalidad. En este caso, nuevamente, sería más una consecuencia que el origen de la enfermedad.

Después de llevar varios años con los síntomas sin que se llegue a un diagnóstico definitivo (se tarda una media de siete años para diagnosticar al paciente con fibromialgia), estas pacientes son especialmente susceptibles a algunos comentarios o actitudes de las personas que les rodean, especialmente si la incomprensión viene del entorno sanitario donde supuestamente deberían entender mejor su enfermedad y tratar de darles una solución a su problema.

A lo mejor, es precisamente en el entorno sanitario donde radica la conflictividad de esta enfermedad, un entorno que no es capaz de comprender que la fibromialgia no sigue el modelo tradicional de enfermedad sino un modelo diferente llamado modelo bio-psico-social.

En el modelo tradicional la enfermedad se produce cuando una causa actúa directamente sobre la persona desencadenando los síntomas. De este modo, si eliminamos la causa conseguimos que mejoren los síntomas y desaparezca la enfermedad. Esto es lo que ocurre con la mayoría de las enfermedades más comunes.

Sin embargo, en el modelo bio-psico-social esto no es tan sencillo. Aquí también existen unas causas desencadenantes, pero la respuesta del paciente se ve condicionada por factores psicológicos, personales, ambientales, sociales, familiares, laborales, etc., que modifican la expresión de la enfermedad haciéndola irreconocible en relación a la causa que la ha producido.

Para tratar las enfermedades que se rigen por este modelo bio-psico-social no es suficiente con tratar la causa o los síntomas, es necesario también tener en cuenta y corregir todos los factores que están modificando la expresión de la enfermedad del paciente. Por tanto, cualquier médico que trate solo los síntomas de la paciente con fibromialgia esta condenado al fracaso.

El problema se agrava cuando el médico se frustra ante los pobres resultados obtenidos al aplicar el tratamiento convencional y, entonces, rechaza a la paciente por este motivo e intenta desembarazarse de ella derivándola a otros especialistas. Estos, a su vez, volverán a tratar exclusivamente sus síntomas con el mismo éxito que el médico inicial.

Esta situación desencadena en la paciente una respuesta negativa que con cierta frecuencia conduce a un conflicto entre el médico y la paciente, pero la responsabilidad de que esto ocurra así parece que no depende de la paciente, al menos en su totalidad.

7 comentarios en ““Están todas locas”

  1. Jamás he tenido unas directrices para tratar mi fibromialgia. No estamos locas, estamos frustradas ante tanto dolor y mal estar y que nadie nos trate como deberían, tanto a nivel familiar como médico.

  2. Totalmente de acuerdo. Yo se que tengo un problema de salud invalidante aunque sólo dos o tres médicos me creen y apoyan. Algún día, los demás tendrán que rendirse a la evidencia.

  3. Así es la realidad ,tan sólo una vez me he visto mínimamente entendida por un facultativo,siempre te echan la pelota a tu tejado,es cierto que yo tengo que poner todo lo que pueda de mi parte,pero te tienen que enseñar a abordar y a manejar tu dolor.
    Por mucho que quieras hacer ,hay días que no puedes “no siempre querer es poder”.
    Mi mejor aliado es mi médico de familia ,es el que por lo menos veo que cree en mí patología,me habla,me intenta tranquilizar y ayudar ,hace que por lo menos no me sienta “esa loca” que como encabeza este artículo algunos creen que soy.

  4. Saludos desde Perú
    Aplaudo de Pie este artículo
    Sólo el q vive esta enfermedad y quienes la comprenden ya sea por q los une un lado a quien la padece PUEDE COMPRENDER ENTENDER Y AYUDAR
    EN MI PAÍS LLEVO CASI CUATRO AÑOS VIVIENDO ESTE MARTIRIO Y NINGUNA INSTITUCIÓN Q PERTENEZCA AL CAMPO DE LA SALUD DE PREOCUPA POR NOSOTROS.

  5. A veces, después de muchos años ya, todavía hay voces dentro de mi que me susurran, “Marta, eres una vaga, seguro que podrías hacer más de lo que haces, tus padres ya muy mayores tienen más aguante que tu, a lo mejor es que tengo un problema de personalidad que no se ve, deberías forzarte más, etc… ”

    Aunque entiendo que estoy enferma, estas voces a veces, siguen susurrando.

    Nos vendría bien que la Medicina nos amparase y se hablara más públicamente de esta enfermedad. Nos vendría muy bien a todos los niveles, socialmente, sicológicamente, y económicamente.

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