Me han dicho que me opere

A las personas con fibromialgia se les realizan más intervenciones quirúrgicas que a otras personas. Los estudios con grandes bases de datos de pacientes, y los que analizan el gasto sanitario, muestran este dato alarmante. Por ejemplo, se ponen un 25% más de prótesis de rodilla en pacientes con fibromialgia y artritis reumatoide que en aquellos con artritis reumatoide sola.

Las causas de este desatino las hemos analizado ya en artículos anteriores (pinchar en los siguientes enlaces): la fibromialgia es una enfermedad con muchos síntomas (multisintomática), en la que es frecuente hacer múltiples diagnósticos (sobrediagnosticar) y que, por tanto, se dan también varios tratamientos (sobretratar); entre otros, las intervenciones quirúrgicas.

Las cirugías se hacen para resolver un problema, pero cualquier cirugía siempre conlleva un riesgo de que aparezcan complicaciones derivadas. Si la indicación de cirugía es clara, se puede asumir el riesgo, pero, ¿y cuando no está indicada…?

El primer inconveniente de una cirugía es que no resuelva el problema. Al poco tiempo de haberse sometido a una intervención el paciente comprueba con gran disgusto que sus síntomas permanecen invariables y esto le ocasiona una gran frustración. Quizás este sea el menor problema, pero el paciente se ha ganado ya una intervención quirúrgica inútil.

Complicaciones como infecciones, alteraciones metabólicas, retraso en la cicatrización, pérdida de funciones o, incluso, empeoramiento de la situación inicial, no son raras en cualquier tipo de cirugía, por no hablar del estrés que le supone al paciente o del importante impacto económico que supone para el sistema sanitario.

Las cirugías en el aparato locomotor son probablemente las que se realizan con más frecuencia en la fibromialgia, ya que el síntoma principal es el dolor músculo esquelético generalizado. Recientemente –¡una vez más!– , los servicios de salud ingleses han empezado a cuestionarse la utilidad de algunas intervenciones comunes llegando a conclusiones que merece la pena conocer.

Por ejemplo, en las intervenciones quirúrgicas que se hacen en columna lumbar y aquellas otras sobre los discos vertebrales –ambas muy frecuentes en personas con fibromialgia–, se ha podido comprobar que los resultados son iguales que en las intervenciones placebo donde no se hacía nada.

En artroscopias e intervenciones sobre los meniscos de las rodillas, los resultados no son diferentes a los obtenidos en una cirugía donde solo se hace una incisión pero no se toca el menisco. Además, a los dos años de la intervención tampoco se apreció ninguna diferencia entre aquellos a los que se extirpó el menisco y a los que no.

En relación con las numerosas cirugías de hombro: descompresión subacromial, patología del manguito de los rotadores, cirugía del labrum o tenodesis del bíceps, los resultados tampoco son excesivamente favorables a la intervención por lo que varios cirujanos han empezado a rechazar estas cirugías.

En otras intervenciones quirúrgicas como la que se hace para el síndrome del túnel del carpo, tradicionalmente se ha visto un porcentaje elevado de resultados insatisfactorios. Cuando se analizan las causas relacionadas con este fracaso, la presencia de dolor crónico es un de los factores asociados negativamente. Algo parecido ocurre con el fracaso en las cirugías del hombro, donde la presencia de fibromialgia también es un factor decisivo.

En las prótesis de rodilla realizadas en pacientes con fibromialgia, el riesgo de complicaciones quirúrgicas de cualquier tipo también se encuentra aumentado en comparación con otras personas que no padecen la enfermedad.

Hay otras cirugías frecuentes entre las personas con fibromialgia como la bariátrica, de tiroides, endometriosis, histerectomía, suelo pélvico o cistitis crónica, donde todavía tenemos que esperar a que haya datos que nos permitan valorar realmente su eficacia.

No pretendo que nadie llegue a la conclusión de que no hay que indicar cirugías en los pacientes con fibromialgia; independientemente del diagnóstico de fibromialgia, como cualquier otra persona, puede tener otros problemas asociados que necesiten soluciones quirúrgicas y entonces habrá que hacerlas.

Pero quiero alertar de que en las personas con fibromialgia la probabilidad de que una cirugía resulte inútil o, incluso, ocasione más problemas está aumentada en comparación con otros pacientes. Por tanto, ante una eventual intervención quirúrgica, tanto el paciente como el cirujano deben valorar bien estas posibilidades antes de tomar una decisión.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *