Polimedicación

El tratamiento con múltiples fármacos es lo que llamamos polimedicación, y es la consecuencia de querer tratar todos los síntomas,  como explicábamos en el post anterior.

En varios estudios realizados por nosotros, hemos visto que el número de diagnósticos en  una persona con fibromialgia es de siete. Pero es que el número de fármacos que toma es también de siete, es decir, un fármaco por diagnóstico. Si comparamos con el resto de pacientes, toman tres veces más de fármacos.

¿Están más enfermas las personas con fibromialgia? Esta duda nos llevó a estudiar las enfermedades asociadas, lo que se llama comorbilidad.

Cuando analizamos las comorbilidades más graves como enfermedades cardiacas, renales, hipertensión, diabetes, etc.,  comprobamos que tenían las mismas  enfermedades que el resto de los pacientes. Esto significa que no existe una comorbilidad específica en las personas con fibromialgia.

Pero cuando analizamos las más leves, encontramos que había muchos más diagnósticos y, además, no existían buenos criterios para tomar los fármacos que estaba consumiendo. 

Entre los más consumidos figuraban los protectores de estómago, fármacos para la artrosis, mareos, vértigos, dolores de cabeza, aparato digestivo, suplementos alimenticios, vitaminas, y en especial los suplementos de vitamina D.

El problema con toda esta medicación es que no se conocen bien los efectos secundarios y menos todavía las interacciones que pueden tener con otros fármacos como los que se utilizan para la fibromialgia. 

En un estudio reciente se ha comprobado que conforme aumenta el número de fármacos aumenta también el porcentaje de mareos, independientemente del tipo de fármaco que se tome. Es decir, que se da el caso de que algunos pacientes que toman varios fármacos acuden al médico por mareos y salen de la consulta con más fármacos que probablemente agraven su situación. Paradójico, ¿verdad?

En los últimos años hemos visto en la prensa noticias alarmantes sobre efectos secundarios importantes de fármacos tan comunes como el paracetamol, calcio o el omeprazol, que inicialmente no parecían tener efectos secundarios importantes. No se descarta que en el futuro sigan apareciendo este tipo de noticias conforme vayamos conociendo mejor los fármacos.

Creo que en una enfermedad como la fibromialgia que puede necesitar varios fármacos para su tratamiento, el sentido común recomienda utilizar solo aquellos que producen un efecto beneficioso claro y evitar aquellos otros de eficacia dudosa o no demostrada.

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