Hablemos ahora del exceso de tratamientos

La consecuencia del sobrediagnóstico que veíamos en el artículo anterior es precisamente el sobretratamiento, es decir, poner un tratamiento que no va a suponer un beneficio para el paciente.

Como puedes comprender, si es malo diagnosticar algo que no va a traer consecuencias a la persona con fibromialgia, mucho peor es tratarla, porque en estos casos cualquier medida terapéutica va a producir consecuencias negativas y ningún beneficio adicional.

Lo que vemos con más frecuencia es que las personas con fibromialgia reciben más medicación. Para que te hagas una idea de la dimensión de esto, una persona con fibromialgia recibe cuatro veces más de medicación que actúa sobre sistema nervioso que un  enfermo medio. Si analizamos el número total de fármacos que recibe para tratar cualquier problema que tenga, la persona con fibromialgia consume 7 fármacos por término medio, tres veces más que un paciente medio.

Con tanto fármaco, es muy frecuente que alguno  produzca efectos secundarios y muy fácil que se produzcan interacciones entre ellos que potencien dichos efectos. Muchos  síntomas que refieren las personas con fibromialgia no son ni más ni menos que efectos secundarios de la medicación que toman. En ocasiones, la realidad es tan paradójica que a un paciente que consulta por síntomas secundarios a los fármacos que toma se le suelen prescribir todavía más fármacos.

Otro problema son las cirugías. Aunque menos frecuentes que el consumo de fármacos las consecuencias pueden llegar a ser también muy importantes. Existen datos estadísticos de que el número de cirugías en las personas con fibromialgia es superior a las que se realizan en el enfermo medio. Pero además, es que los resultados finales de cualquier intervención quirúrgica son también peores que en otros pacientes y el número de complicaciones que ocasionan las cirugías es también más elevado en las personas con fibromialgia. Esto nos debe llevar a a sopesar con calma cualquier intervención quirúrgica que se plantee en una persona que tenga fibromialgia analizando detalladamente el beneficio que se pretender conseguir.

En los últimos años se está dando cada vez más importancia al problema del sobrediagnóstico y sobretratamiento. En numerosas campañas para la detección precoz del cáncer (mama, tiroides, pulmón y próstata) se ha comprobado que en ocasiones se hace el diagnóstico de cáncer y se pone el tratamiento indicado en situaciones demasiado precoces. En algunos estudios a largo plazo se ha comprobado que el resultado final para el paciente hubiera sido el mismo si se instaura el tratamiento convencional o si se vigila periódicamente al paciente.  Evidentemente, lo que no es igual es lo que ha sufrido el paciente con las consecuencias del tratamiento.

Con algunas intervenciones quirúrgicas ha ocurrido lo mismo y en muchos casos el paciente intervenido está igual (o peor) que el que solo se ha seguido evolutivamente. Por ejemplo, en la actualidad las hernias discales casi no se operan porque se ha visto que muchos pacientes intervenidos al cabo de los años no han tenido ningún beneficio con la intervención y, sin embargo, en los que no fueron operados la evolución fue incluso más favorable.

Como conclusión, ya comentamos en al artículo anterior que las personas con fibromialgia son especialmente sensibles al sobrediagnóstico y por tanto también serán igualmente sensibles a la consecuencia inmediata que es el sobretratamiento. Hay que ser consciente de este riesgo y estar prevenidos para no cometer errores que puedan agravar la situación.

Un comentario en “Hablemos ahora del exceso de tratamientos

  1. Yo voy hablar por mi casó tengo dolores generalizado horrible sino tomó mi medicación lo he comprobado sin querer, me siente con un malestar generalizado horrible, como algo qué no sirve para nada.

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