Es común que las sociedades científicas elaboren recomendaciones para que los especialistas puedan escoger las mejores opciones que existen para tratar una enfermedad. Se llaman Documentos de recomendaciones o Documentos de consenso.

Para su elaboración, se reúnen varios expertos en la enfermedad sobre la que se quieren hacer las recomendaciones y, apoyándose en la evidencia científica disponible, es decir, en las publicaciones científicas que existen, redactan las recomendaciones más adecuadas para el mejor tratamiento posible.

Algunas enfermedades, debido a su complejidad, necesitan un grupo de expertos multidisciplinar que abarque a las principales especialidades que tratan esa enfermedad.

Siguiendo esta línea, desde hace ya más de un año, un grupo multidisciplinar de expertos en fibromialgia compuesto por varios reumatólogos, una médica de familia, una psiquiatra, un psicólogo, una enfermera, una paciente, una metodóloga y varios revisores e la evidencia, hemos estado elaborando el nuevo Documento de recomendaciones de la Sociedad Española de Reumatología para el tratamiento de la fibromialgia, que vamos a presentar en el próximo Congreso de la SER el día 24 de octubre próximo.

Varias sociedades científicas de otros países (americana, alemana, canadiense, europea o israelí, entre otras) a lo largo de los últimos años han ido publicando sus respectivos Documentos de recomendaciones sobre cómo tratar a los pacientes con fibromialgia. En el documento que hemos elaborado en la SER, en lugar de volver a investigar sobre las recomendaciones  que han hecho  ya los colegas de otros países -y que compartimos en su mayoría-, hemos seguido una estrategia diferente y novedosa. Lo primero que hicimos, fue detectar aquellos aspectos del manejo de los pacientes con fibromialgia que no se están realizando correctamente en la práctica clínica diaria. A continuación, tratamos de contestar a la pregunta de si esto perjudicaba a los pacientes en su pronóstico y evolución y, finalmente, hemos elaborado nuestras recomendaciones sobre qué hay que hacer para evitarlo teniendo en cuenta las publicaciones científicas que existen.

Siguiendo con esta estrategia, detectamos que había cuatro áreas en las que se podía mejorar claramente el abordaje actual que se está haciendo en el manejo de los pacientes con fibromialgia. Las áreas específicas sobre las que hemos investigado fueron: el diagnóstico y sus consecuencias; los tratamientos, tanto en su vertiente farmacológica como quirúrgica y la terapias basadas en las medicinas alternativas y complementarias; la educación para la salud que recibe el paciente sobre su enfermedad, así como la información que se les da a sus familiares, y, por último, la formación específica para los médicos y sanitarios que tratan a estos pacientes y la educación que reciben los estudiantes de medicina.

En la investigación de cada una de estas áreas hemos encontrado datos muy interesantes –y algunas sorpresas, también– sobre las que nuestro equipo multidisciplinar ha elaborado unas nuevas recomendaciones que van a permitir tratar mejor a los pacientes con fibromialgia.

Son varias las recomendaciones que hacemos en nuestro documento y las vamos a ir explicando con detalle en los próximos artículos que se publicarán en este blog.

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