Cosas que no les gusta oír a los pacientes, pero hay que decirlas

Si algo puede tener consecuencias negativas para la enfermedad del paciente no queda otro remedio que decírselo, aunque esto suponga un cierto conflicto.

Algunos pacientes creen que decir esas cosas desagradables es porque el médico carece de empatía, no entiende su situación o es un mal profesional. Pero, lejos de esto, prefiere hacer bien su trabajo, aunque le cueste una mala relación con el paciente.

Voy a contar aquí algunas cosas que con frecuencia me veo en la obligación de decirle a los pacientes.

Perder el exceso de peso

Algunas pacientes consideran que no comen nada y que el exceso de peso es porque retienen líquidos o porque les engorda hasta el agua, como dicen. Con este argumento, la paciente ha puesto el problema que tienen fuera del alcance de sus posibilidades y, por tanto, considera que no puede hacer nada para solucionarlo.

Estas personas desconocen que el exceso de peso es un problema de balance de energías y cuando se ingresan más calorías de las que se gastan, se acumulan en el organismo ocasionando el sobrepeso (pincha aquí para más información).

Es importante que sepa que la solución al problema la debe dar el propio paciente por lo que no le queda otro remedio que asumir esto y a partir de entonces tendremos que buscar la mejor manera de solucionarlo.

Hacer ejercicio físico

No tengo tiempo, estoy muy cansada o me duele todo, suelen ser las excusas que esgrimen los pacientes cuando se les pregunta por el ejercicio. El paciente debe tener muy claro también que con una enfermedad como la fibromialgia es imposible encontrarse bien si no está en buena forma física.

El ejercicio físico ha demostrado ser la mejor herramienta terapéutica para mejorar el dolor, el cansancio, las alteraciones del sueño y del estado de ánimo en estos pacientes (pincha aquí para más información). Hay muchas formas de hacer ejercicios, y esto se puede discutir en la consulta, pero es imprescindible que el paciente tenga claro que debe hacer ejercicio y esto no debe ser motivo de discusión.

Consumir menos fármacos

Un número bastante alto de las pacientes con fibromialgia se encuentran polimedicadas (pincha aquí para más información) y se sabe que esto perjudica, en lugar de mejorar la situación por lo que hay que intentar reducirlos.

Muchas creen que estarían peor si no los tomasen, pero la realidad es que varios de los fármacos están duplicados y no son necesarios; otros, han dejado de hacer efecto por el largo tiempo que llevan usándolos; algunos otros, están claramente contraindicados en la fibromialgia, y muchos de ellos son totalmente inútiles y no aportan nada para la mejoría del paciente. Por tanto, es aconsejable retirarlos.

Los fármacos que más trabajo cuesta retirar son aquellos que producen adicción, porque ocasionan un síndrome de abstinencia cuando se suspenden, y los pacientes lo saben ya porque previamente han intentado eliminarlos en alguna ocasión y conocen lo desagradable que es y lo mal que se pasa. Entonces, cuando se les informa que hay que retirar el fármaco, consciente o inconscientemente empiezan a desplegar todos sus argumentos en contra de la retirada y los defienden hasta entrar en conflicto con el médico.

Los opioides mayores, el tramadol a dosis altas y todas las benzodiacepinas, son los que más síndrome de abstinencia producen y con los que es más fácil entrar en conflicto con el paciente cuando se quieren retirar (pincha aquí para más información).

Cambiar de hábitos

Cambiar un hábito es probablemente una de las cosas más difíciles y que más trabajo cuesta. Estamos instalados en la zona de confort e introducir algo nuevo en nuestra vida requiere un esfuerzo que muchas veces no estamos dispuestos a realizar.

Sin embargo, hay ciertos hábitos que se deben cambiar por otros más saludables si se quiere mejorar la calidad de vida. Todo el mundo conoce bien algunos de ellos, como el tabaco o el alcohol, pero hay otros más sutiles y menos conocidos que pueden resultar muy dañinos.

Por ejemplo, veo con cierta frecuencia mujeres hiperactivas que me dicen que antes de la enfermedad podían con todo lo que se les echara encima: trabajo, casa, marido, niños, etc., y a raíz de comenzar con la enfermedad no pueden hacerlo.

Hay que reconocer que en la sociedad que vivimos es muy fácil caer en la hiperactividad, pero es necesario saber que esto perjudica y favorece la aparición de la fibromialgia y que es necesario modificar este hábito.

Otro hábito de algunas pacientes con fibromialgia es la creencia de que la solución al problema de la enfermedad depende de los demás y no de una misma. Este, es un concepto erróneo y, sobre todo, perjudicial para el paciente porque espera que la solución venga desde fuera para resolver sus problemas sin hacer ningún esfuerzo por su parte. En la fibromialgia, esto se ha comprobado que resulta muy negativo para el curso de la enfermedad (pincha aquí para más información).

Realizar ejercicios diarios, como hemos comentado antes es, en definitiva, crear un hábito saludable nuevo.


No utilizar bastón

Con cierta frecuencia veo en la consulta pacientes portadores de los más diversos aparatos externos como collarín cervical, muñequeras, cabestrillos, rodilleras, tobilleras, bastones o muletas. Aunque la mayoría son inofensivos, merece la pena que nos detengamos en el uso del bastón por el potencial peligro que tiene.

La justificación más común para usarlos, según el paciente, es que tienen mal el equilibrio y lo necesitan para no caerse. Sin embargo, es precisamente todo lo contrario, porque la pérdida de equilibrio se produce habitualmente por un empleo pobre de los músculos del aparato locomotor que se encargan de mantener el equilibrio. Con el uso de bastones se acentúa todavía más la atrofia de esa musculatura específica favoreciendo las caídas.  Los bastones, por otro lado, sobrecargan el brazo donde se apoyan produciendo tendinitis en el hombro o en la muñeca, y también una sobrecarga de la pierna del otro lado. En fin, como podemos ver, utilizar bastón es un negocio ruinoso para la salud del paciente.

Con el uso de collarín cervical para el dolor del cuello pasa lo mismo, atrofia la musculatura cervical y su debilidad produce todavía más dolor. Afortunadamente, el collarín se ve cada vez menos.

Así pues, si no existe una clara indicación que justifique el uso de estos aparatos es aconsejable dejarlos.

Seguro que están pensando en lo fácil que es decir esto y en lo difícil que resulta hacerlo. Pues sí, tienen toda la razón, pero en algunas enfermedades lo más fácil es estar mal.

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2 Comentarios

  1. Concepcion

    Se intenta hacer todo lo que comenta doctor pero después de pasar el kovic y otras circunstancia el cuerpo y la mente no es el mismo aunque gracias a usted y otros especialistas estamos en buenas manos gracias

    Responder
  2. Mar Ramos

    Me ha gustado mucho leer estos artículos, porque en parte tiene razón, y por otra cuando tienes un brote fuerte, no puedes ni abrir las pestañas, yo estoy operada de 2 hernias cervicales, tengo 2 en lumbares, y dorsales, camino cada día, aun con dolor, si no puedo 30 mts hago 15,minutos.
    Pero para hacer una vida normal, yo, hoy por hoy no puedo.
    Haré sus recomendaciones, hace dos meses me estoy quitando medicación poco a poco, y con consultas de mi México de familia.
    Ojala mejore. Un saludo

    Responder

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