El largo camino de la fibromialgia

Es frecuente escuchar que esta o aquella otra enfermedad son enfermedades complejas. En realidad, la complejidad radica en el desconocimiento que tenemos de los mecanismos patogénicos que las producen, y cuando los vamos conociendo mejor las enfermedades dejan de ser consideradas como complejas.

Hace ya algún tiempo, todas las enfermedades reumáticas estaban incluidas bajo un único epígrafe que se llamaba “Reuma”, y en este saco se metía a cualquier enfermedad en la que había dolor de huesos, músculos o articulaciones.

Conforme se han ido conociendo los diferentes mecanismos patogénicos estas enfermedades, se fueron clasificando en grupos distintos y en la actualidad se distinguen bien varios tipos: inflamatorias, autoinmunes, degenerativas o metabólicas, entre las mejor conocidas.

Sin embargo, todavía hay una enfermedad (o, mejor dicho, un grupo de ellas), representadas por la fibromialgia, que se resisten a ser clasificada bajo un epígrafe concreto y esto es debido a que sus mecanismos patogénicos no han empezado a comprenderse bien hasta hace poco tiempo. Como consecuencia de ello, la fibromialgia ha recorrido un largo camino desde que se tiene noticia de su existencia hasta la actualidad.

Se conoce la fibromialgia desde hace mucho tiempo, y la primera idea que se tuvo de esta enfermedad es que se trataba de un problema de histeria exclusivo de algunas mujeres desequilibradas.

En la década de los 60 del siglo pasado, se empezó a creer que la enfermedad era una consecuencia de las alteraciones psiquiátricas que previamente tenía la paciente, y pasó a utilizarse el término de reumatismo psicógeno (pinchar aquí); es decir, una enfermedad reumática causada por las alteraciones psicopatológicas de la paciente. Este concepto era algo más suave que el mencionado antes, pero no deja de estar en la misma línea.

Hacia los años 90, se empezó a ver que el síntoma más llamativo, que es el dolor, obedece a una alteración de los mecanismos del sistema nervioso que regulan el dolor, demostrándose que diversas estructuras, como nervios, vías nerviosas o núcleos del cerebro se encontraban alteradas y podían explicar el origen del dolor (pinchar aquí). A partir de entonces, la fibromialgia empezó a considerarse como una enfermedad de dolor crónico y se creó un epígrafe específico con este nombre donde se agruparon todas aquellas enfermedades que cursan con dolor crónico, sea cual sea su localización.

A título de información, se estima que cualquier tipo de dolor crónico lo padecen entre un 10% y un 20% de la población general, con lo que el epígrafe de “Dolor Crónico” resulta demasiado amplio y poco práctico a la hora de clasificar estas enfermedades.

Sin embargo, en la fibromialgia los pacientes tienen otros síntomas frecuentes, que en algunos casos son hasta más importantes que el propio dolor. Así, el cansancio, las alteraciones del sueño, alteraciones cognitivas, problemas digestivos, cardiológicos, ansiedad o síntomas depresivos, forman parte de la enfermedad. Por tanto, no solo se trata de una enfermedad de dolor crónico, sino que parece que es mucho más que eso (pinchar aquí).

Por otro lado, otras enfermedades o síndromes que cursan con dolor crónico como el intestino irritable, vértigos, cefaleas, migrañas, bruxismo, alteraciones de la articulación de la mandíbula o vejiga irritable, acompañan con mucha frecuencia a la fibromialgia y otros síndromes relacionados como el de fatiga crónica o encefalomielitis miálgica.

Así pues, parece que la fibromialgia es algo más que un síndrome de dolor crónico (pinchar aquí), es una enfermedad con muchos síntomas -entre los que se encuentra el dolor crónico- y, por tanto, hay que buscar otra explicación más satisfactoria para comprender y clasificar a estas enfermedades.

Varios estudios recientes han puesto de manifiesto que en el cerebro de los pacientes con fibromialgia existe un problema de inflamación que podría explicar satisfactoriamente el dolor y también los otros síntomas acompañantes. Por ejemplo, con algunas técnicas especiales de resonancia magnética en las personas con fibromialgia se han observado multitud de áreas cerebrales hiperactivadas que no se ven en las personas sanas. También, se han visto varias alteraciones que afectan a múltiples moléculas implicadas en el funcionamiento del sistema nervioso, como citocinas, neurotransmisores o péptidos inflamatorios que pueden justificar los síntomas. Por tanto, en la actualidad hay datos que sugieren que la fibromialgia pudiera ser una enfermedad inflamatoria crónica del sistema nervioso, un proceso de neuroinflamación (pinchar aquí).

Por último, de la mano de la pandemia por COVID se ha abierto una nueva puerta para entender los mecanismos patogénicos de la fibromialgia. Algunos pacientes, después de haber pasado la COVID les queda un cuadro residual con múltiples síntomas que recuerda enormemente a la fibromialgia y al síndrome de fatiga crónica (pinchar aquí). Como la COVID se produce por un proceso infeccioso que ocasiona un cuadro inflamatorio grave y que posteriormente se acompaña de un fenómeno de autoinmunidad sobreañadido, la posibilidad de que cualesquiera de estos mecanismos estén actuando en los pacientes con fibromialgia es factible y debe ser tenido en consideración a la hora de entender esta enfermedad (pinchar aquí).

Como podemos comprobar, el camino que ha seguido la fibromialgia hasta nuestros días ha sido largo y todavía no ha concluido del todo. Es importante conocer cómo ha evolucionado esta trayectoria para no quedar anclados en conceptos antiguos, y tener siempre la mente abierta a los futuros descubrimientos que se van producir y que van a arrojar mayor claridad sobre estas enfermedades.

(Este artículo es un breve resumen de la ponencia “Novedades en el diagnóstico y clasificación de la fibromialgia: expectativas y reflexiones”, realizada en el pasado Congreso de la Sociedad Española de Reumatología, 2021).

También te puede interesar…

En los últimos 4 años SEFIFAC se ha consolidado como un referente para pacientes y profesionales. Desde hoy tenemos por delante otros 4 años en los...

leer más

1 Comentario

  1. Marta María Ocampo Cerrada

    Muy buen artículo. Por fin se va estudiando más esta enfermedad y como consecuencia se están descubriendo las cosas.

    Doctor, gracias.
    Podría usted explicar todo esto que se va descubriendo como afecta la la musculatura. Hago deporte desde que nací, casi, y después de 15 años con esta enfermedad sigo intentando entender por qué mi musculatura se revela ante el ejercicio. No sólo es luchar contra el cansancio, sino que después la musculatura se cansa, y se tensa muchísimo. Se contrae violentamente y duele claro.
    Así que, hago ejercicio 3 días y el cuarto ya estoy en la cama con dolores fuertes.
    Migraña.
    Gracias doctor de nuevo.

    Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *