
Cada vez es más frecuente atender a mujeres con fibromialgia que se plantean la duda de quedarse embarazadas y nos piden consejo sobre esto. Este aumento en la frecuencia probablemente es debido a que esta enfermedad se diagnostica cada vez más en mujeres jóvenes y también porque los embarazos se retrasan más en el tiempo por lo que la fibromialgia y la maternidad coinciden más frecuentemente.
En estas ocasiones siempre les digo a estas mujeres que si están pensando en un embarazo, la fibromialgia no debe ser un impedimento para conseguirlo. Si se hace un buen planteamiento terapéutico de la enfermedad durante el embarazo, el beneficio que para la mujer supone tener un bebé es superior a los inconvenientes que puede ocasionar un embarazo.



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