Bulos en fibromialgia

Últimamente se han puesto de moda las noticias falsas o bulos (fake news), a raíz de comprobar que resultan muy útiles para dirigir la voluntad de las personas hacia unos objetivos concretos, generalmente de tipo político, social o económico. Tenemos algunos ejemplos recientes de cómo los bulos han conseguido objetivos inesperados como el Brexit o la presidencia de algún país importante. Por cierto, en ambos casos una mayoría de los ciudadanos todavía se están arrepintiendo.

Pues bien, en Medicina también existen los bulos y en este caso el objetivo es dirigir al paciente hacia el consumo de fármacos, suplementos, productos alternativos, aparatos, consultas médicas, clínicas especializadas, modalidades terapéuticas o técnicas curativas novedosas. Mediante un bulo se consigue crear una necesidad entre los pacientes y a continuación queda garantizado el consumo de cualquier producto  sanitario a gran escala con pingües beneficios para los promotores del bulo.

En la fibromialgia el riesgo es todavía mayor, porque la enfermedad es muy frecuente, tiene muchos síntomas que resultan difíciles de tratar y, además, existe un desconocimiento bastante generalizado de la enfermedad. Por ello, a lo largo de los últimos años hemos asistido a numerosos bulos extendidos entre las personas con fibromialgia. 

Diferentes dietas y suplementos alimenticios se anuncian para aliviar los síntomas o incluso curar la enfermedad. Así, hemos visto compuestos electrolíticos que restauran el equilibrio iónico del organismo mejorando el cansancio, numerosos suplementos que alivian diversos síntomas, dietas de todo tipo, algunas completamente desequilibradas y otras a las que les quitan algunos elementos naturales o les añaden algunos otros no tan naturales olvidándose por completo que nuestra dieta mediterránea tal y como es resulta muy difícil de mejorar.

En el terreno de los aparatos con supuestas propiedades curativas,  hemos visto camillas especiales, colchones, almohadas, collarines cervicales, fajas, pulseras y artilugios magnéticos, camisetas de silicio, bastones, estimuladores eléctricos y un sinfín de productos, eso sí, adaptados a todas las economías para que cualquier paciente pueda conseguirlo con facilidad.

En cuanto a medicamentos y productos de herbolario, la lista es impresionante. Vitaminas de todo tipo, minerales, oligoelementos, aminoácidos, extractos de diferentes plantas -que cuanto más exóticas, mayores propiedades curativas se les atribuyen-. Tampoco se han salvado los tiburones, con sus cartílagos y aletas, y solo han faltado los polvos hechos con los cuernos o dientes de animales en peligro de extinción, como pasa en otros países.

A las personas con fibromialgia se les ha pinchado en numerosos sitios con diferentes substancias: aire, ozono, suero fisiológico, anestésicos, corticoides, nada -pero en cualquier caso se han llevado el pinchazo-, o se les han insertado grapas casi hasta en el alma, todo ello siguiendo el principio de “dolor con dolor se cura”. 

También se les ha hecho todo tipo de manipulaciones, estiramientos, compresiones, masajes de cualquier parte del cuerpo e incluso se les han aplicado ventosas a modo de sanguijuelas gigantes para extraer no sé qué.

Y no hablemos de los numerosos métodos de curación basados en filosofías orientales o religiones esotéricas que se han propuesto para mejorar la fibromialgia. Cuanto más alejadas están de nuestra cultura y más desconocidas  resultan parece que son mejores para sanar al paciente. 

La única forma de evitar estos bulos es a través de exigir a los promotores de estas medidas una buena evidencia científica que demuestre la eficacia de lo que proponen antes de que puedan comercializarlas. Por parte de los pacientes, deben ser conscientes que solo un buen conocimiento de la enfermedad y de las posibilidades terapéuticas reales que tienen les pueden evitar caer en estos engaños.

Recientemente el gobierno español ha anunciado una iniciativa en contra de las pseudociencias que deseamos que produzca pronto sus efectos beneficiosos, aunque ya sabemos que estas cosas van despacio. Existe también otra iniciativa interesante para denunciar los bulos en Medicina a través de las redes sociales que tiene unas expectativas muy prometedoras precisamente por la rapidez de propagación que tienen estos medios. Mientras tanto, lo más práctico que se puede hacer es estar correctamente informados a través de páginas de Internet de solvente calidad.

Por último, me gustaría destacar que el bulo más perjudicial de todos es decir que la fibromialgia no existe o que no tiene tratamiento. Desgraciadamente, todavía hoy en día está muy extendido entre los profesionales sanitarios.

5 comentarios en “Bulos en fibromialgia

  1. Muchas gracias Dr. Rivera. Es un gusto leerle y escucharle. Es muy claro y pedagógico.
    Siguiendo sus recomendaciones estoy haciendo ejercicio y la mejoría es palpable. Se reduce la intensidad del dolor

      1. Hola Clara: la primera opción no es farmacológica y consiste en escuchar al paciente y después informarle bien sobre su enfermedad.

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