La formación de los médicos

Vamos con el último artículo de las recomendaciones sobre fibromialgia. En esta ocasión las recomendaciones van dirigidas a los médicos que cuidan a los pacientes con fibromialgia.

Muchos pacientes se quejan de los médicos que les atienden, bien porque no les escuchan, porque no les creen, porque no muestran la menor empatía o porque se desentienden de ellos sin darles una buena explicación.

En la revisión de la literatura médica que hemos hecho en la Sociedad Española de Reumatología hemos comprobado que en el fondo de esta actitud de los médicos se encuentran fundamentalmente dos cosas: una falta de conocimiento sobre este tipo de enfermedades y una inseguridad en el manejo de los tratamientos que pueden mejorar la situación de estas personas.

En relación con la falta de conocimientos, hay que decir que la fibromialgia y los síndromes de sensibilización central pertenecen a una rama nueva de la medicina relacionada con la Neurociencia que ha empezado a desarrollarse en las últimas décadas y sobre la cual todavía no hay demasiados conocimientos. Esto, podría explicar la falta de una formación adecuada de los profesionales, pero no debe ser una excusa para que los médicos no se formen específicamente en este campo a través de los programas de formación continuada que hacemos todos para estar al día de las continuas novedades que se producen en Medicina.

Los médicos deben ser conscientes que sobre estas enfermedades todavía hay un cierto grado de estigmatización e incomprensión que coloca al paciente en una situación de desventaja para hacer frente a una enfermedad que tiene mala fama. Una actitud negativa del profesional hacia la enfermedad hace que el paciente se sienta culpable por tenerla e incapaz de afrontarla correctamente y esto, como se comprende fácilmente, no ayuda para nada en la relación entre el paciente y el médico.

Es importante desterrar los mitos, estigmas, prejuicios y actitudes que rodean a esta enfermedad; es necesario decir al paciente qué es y en qué consiste la fibromialgia, y hay que ser honestos y explicarle detalladamente las posibilidades que tiene de mejorar su situación. Nuevamente, la forma de hacerlo es teniendo una buena formación y un correcto conocimiento de lo que pasa en estas enfermedades y las diferentes maneras con las que se pueden tratar.

Tampoco está de más que los profesionales aprendan cómo relacionarse con los pacientes y adquirir un cierto grado de empatía, especialmente con los pacientes con enfermedades más complejas y de más difícil tratamiento como estas. En la era de las comunicaciones –como se denomina con frecuencia a la época que vivimos–, la oferta de cursos de formación donde se aprenden habilidades para relacionarse con los demás es muy amplia, muy asequible y muy recomendable para algunos.

La inseguridad que tienen muchos clínicos a la hora de tratar estas enfermedades también es manifiesta. Es cierto que los tratamientos que se utilizan para tratar a estos pacientes no se manejan de forma habitual, pero por lo menos hay que conocer que existen, saber sobre su eficacia y poder manejar alguno de ellos con una cierta habilidad. Para el médico, tener la seguridad de que ha llegado hasta donde se podía llegar en el tratamiento de un paciente es también un motivo de autoestima profesional que ayuda a mejorar la relación con el propio paciente.

Hasta hace poco, la fibromialgia y los síndromes de sensibilización central no se explicaban en las aulas de las facultades de medicina, contribuyendo así a perpetuar el desconocimiento secular que había sobre estas enfermedades. Sin embargo, en los últimos años hemos empezado ya a enseñar a nuestros alumnos lo que son estas enfermedades y he comprobado gratamente que cuando se les explican bien los mecanismos fisiopatológicos involucrados en estas enfermedades muestran un gran interés por saber cómo se puede mejorar a estos enfermos, haciendo honor a lo que es la esencia de lo que va a ser su profesión.

Las recomendaciones completas que hemos hecho sobre estos aspectos que he ido detallando en el artículo puedes verlas aquí.

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3 Comentarios

  1. Ana Garzon

    Muchas gracias por el documento de recomendaciones de la SER.
    Me ha llamado la atención que casualmente esta entrada responde a mi consulta de la anterior entrada, en la que usted me contestaba «Con respecto a si los médicos de atención primaria están capacitados para tratar a los pacientes con fibromialgia, creo que actualmente sí lo están. Si tienen alguna deficiencia, es de tiempo para dedicarles a los pacientes con fibromialgia, ya que necesitan más tiempo que otro tipo de consultas».
    En el documento si que se reconoce la falta de preparación como le había indicado yo en mi consulta.

    Según el documento de la SER se podría concluir si hay algún fármaco o combinación de ellos que pueda reducir los dolores de las personas con FM y cuáles serian según su opinión. Parece que los Aines son poco efectivos y los opioides con muchos efectos secundarios.

    Muy agradecido por todas sus aportaciones

    Ana

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    • Dr. Javier Rivera

      Creo que los médicos de AP están capacitados para llevar a un paciente con fibromialgia. La formación adicional es recomendable para hacerlo en mejores condiciones y relacionarse mejor con los pacientes, por lo que sería deseable que la pudieran hacer. El problema del tiempo sigue siendo en estos momentos uno de los mayores obstáculos.
      Con respecto al dolor en la fibromialgia, hay que tener en cuenta que es un dolor de origen central donde analgésicos y AINE tienen una eficacia reducida. Utilizamos más los fármacos sobre sistema nervioso central. De la revisión de la SER no podemos concluir que haya ninguna asociación mejor que otra y tenemos que probar la eficacia de ellas en cada paciente en particular.
      Un saludo Ana

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      • Ana Garzon

        Muchas gracias por su respuesta

        Responder

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